Recableado

Un viajero de 72 años descubriendo el último continente


Me construí mi propia app de dictado. En una tarde. A los 72


Llevo meses dictándole al ordenador con una aplicación americana de moda. Funciona bien. Pero un día leí la letra pequeña: mi voz —mis correos a clientes, mis notas, mis cosas— viaja a sus servidores. Y encima pago unos 15 dólares al mes, todos los meses, para siempre. Casi 180 dólares al año por hablarle a mi propio ordenador.

Eso, en este blog, tiene nombre: peaje sin soberanía.

Así que me construí la mía. En una tarde. Y con esa frase, dictada por mi propia aplicación, empieza este artículo.

La chispa

La encendió un vídeo de Benjamín Cordero. En él enfrentaba a las dos inteligencias artificiales más potentes del momento con tres encargos, y el tercero me dejó pensando: cogían una aplicación de dictado de código abierto —libre, legal, con licencia para modificarla y hasta venderla— y le pedían a la IA que la convirtiera en un producto propio, con su marca, su web y todo.

Los jóvenes de su comunidad compiten en parejas por hacer eso mismo, con premios y ordenadores de regalo. Y yo pensé: si ellos pueden, yo también. Con mis arneses.

Una tarde de trabajo (del mío de verdad: decidir)

No escribí ni una línea de código. Escribí decisiones:

  • Que se llamara Háblame — porque es lo que le pides: háblame, y escribo.
  • Que fuera de esta casa: by recableado.blog.
  • Que mi voz no saliera nunca del ordenador. El reconocimiento ocurre dentro del Mac (o del PC — funciona en los dos, y en Linux). Sin nube. Sin “entrenar” la IA de nadie.
  • Que el precio fuera honesto: un pago, tuya para siempre. Nada de peajes mensuales.
  • Y que yo controlara todo: quién la descarga, quién la activa, a quién se la regalo.

La IA (Claude, en su versión grande) hizo el resto siguiendo el método sándwich que aprendí de Cordero: la IA potente planifica, ejecuta con supervisión y revisa al final contra una lista de comprobación. Por la tarde ya estaba dictando esta frase con mi propia aplicación.

Y lo digo con la honestidad que manda la casa: Háblame está construida sobre Handy, un proyecto abierto con licencia MIT que permite justo esto —tomarlo, cambiarlo y hacerlo tuyo—. Su autoría original sigue intacta en el código, como debe ser. No inventé la rueda. La recablée a mi manera.

Qué hace Háblame

Mantienes pulsada una tecla, hablas, sueltas — y el texto aparece escrito donde tengas el cursor. En cualquier programa: el correo, Word, WhatsApp Web. En español, en inglés, en más de veinte idiomas, con la puntuación en su sitio. Y si quieres, un “modo pulido” te quita las muletillas y te deja la frase fina — usando la IA local del propio Mac, también sin nube.

Todo lo que viaja por internet es la clave de licencia al activarla. Nada más. Ni tu voz, ni tu texto, ni una palabra de lo que dictas. Lo digo así de claro porque la transparencia es la casa: en la web está escrito sin letra pequeña qué garantiza y qué es lo único que comprueba.

Lo que esto significa (y no es la app)

La moraleja no es que exista una app de dictado más. Es que la soberanía digital ya se puede cablear en una tarde. Un señor de 72 años, sin ser programador, con criterio y un arnés bien puesto, convirtió una dependencia de casi 180 dólares al año en una herramienta propia, de pago único, que respeta su voz.

Eso es Recableado: no depender. Diseñar.

¿La quieres probar?

He preparado claves de regalo para los primeros lectores que quieran probarla y contarme qué tal. Escríbeme desde la web y te mando la tuya con las instrucciones — instalar es descargar y hacer doble clic, en Mac y en Windows.

hablame.blog

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G

Giora

Recableado

72 años, 42 vendiendo viajes, y 5 IAs que hacen el trabajo de un equipo entero. Pregúntame lo que quieras — sobre el blog, mi stack, o cómo pasé de un gin tonic a un prompt.

Recableado · Blog de Giora Gilead